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Ted Lasso: Con todos menos contigo

Eres el primero en aparecer para todos. Y el último en aparecer para ti. Eso no es generosidad. Es contar una historia en la que tú no estás. Un problema que Ted Lasso tampoco ha resuelto. En StoryShake vemos esta paradoja a diario: líderes excepcionales construyendo el éxito de otros mientras se borran de su propio guion. Pero el storytelling más poderoso empieza por uno mismo. Es hora de agitar la narrativa y reclamar tu lugar en la historia.

Por Genaro Mejía

Una paliza. Es el medio tiempo del partido y el equipo de Richmond pierde el marcador por cuatro goles a uno frente al Crystal Palace. Los abucheos de la afición retumban en el túnel de los vestuarios. La tensión se siente como aire caliente.

Ted Lasso entra pausado pero firme, se coloca en el centro, con las manos en los bolsillos y mira las caras largas de todos los jugadores. No grita. No golpea una pizarra. Su tono de voz es sereno, como el de un padre que va a contar un cuento antes de dormir:

“Bueno, nos han dado una buena paliza en la primera parte. Es la verdad”, reconoce y sigue: “Muchachos… estamos rotos. Necesitamos cambiar”.

Los jugadores se miran entre sí. Esperaban reproches tácticos, pero su coach introduce una palabra que les inquieta: cambio.

“Miren —les dice—, yo sé que el cambio puede dar miedo, pero la mayoría de las veces, el cambio es algo bueno. Y creo que de eso se trata todo esto. De abrazar el cambio. De ser valientes. De hacer lo que sea necesario para que todos en tu vida puedan seguir adelante…”

Lo que nadie sabe es que Ted está en proceso de divorcio, que a él también le aterra el cambio, que también necesita ayuda. Y nunca la va a pedir.

Te cuento esta escena de uno de los episodios de esta serie de Apple TV porque Ted se parece a muchos líderes (de negocios, de familia) y tal vez se parezca a ti. Son esos líderes que siempre aparecen. Con las palabras correctas, en el momento exacto, con esa capacidad casi sobrenatural de ver en el otro lo que el otro no puede ver en sí mismo.

Pero, igual que a él, tal vez a ti te pasa que no aplicas esa empatía y ese cuidado contigo mismo, que te construiste la historia del que transforma a otros, pero en esa historia te olvidaste de incluirte como personaje principal.

Y eso hace estragos. Según un estudio de Endeavor Brasil junto al BID Lab, seis de cada 10 emprendedores latinoamericanos presentan síntomas moderados de burnout y tres de cada 10 muestran angustia psicológica severa.

No son números de personas que odian lo que hacen. Son, en su mayoría, personas que aman lo que hacen. Que se entregan. Que están para todos.

El agotamiento no viene del trabajo. Viene de construir una identidad tan completa alrededor de ser útil para otros, que en algún momento ya no queda espacio para ser útil para ti mismo.

La trampa de la coherencia

Ted Lasso tiene un superpoder genuino: transforma a las personas que lo rodean. Las lleva a su mejor versión. Las hace creer en sí mismas cuando ellas ya no pueden.

Es el tipo de líder que todos admiran. El que inspira sin pedir nada a cambio. El que está disponible a cualquier hora. El que nunca falla.

Y ahí está el problema. “Cuanto más nos apegamos a una identidad, más difícil se vuelve crecer más allá de ella”, escribe James Clear, en su libro Hábitos Atómicos.

El coach Lasso lleva cuatro temporadas apegado a la misma identidad: el que transforma a otros. Es tan coherente con ese rol, tan consistente, que literalmente no existe una versión de él que no esté al servicio de alguien más. Cuando no hay nadie a quien transformar, no sabe qué hacer consigo mismo.

En mi libro ¿Quién mató al Storytelling? lo llamo coherencia sin brújula propia: la más costosa de todas. No es un problema de agenda ni de límites, sino de identidad.

¿Te suena familiar?

¡Aguas! Ser en todo coherente con un personaje que te excluye a ti mismo no es una virtud. Es una trampa.

Puedes ser el mejor líder de tu equipo, el emprendedor más comprometido de tu industria, la persona más presente para tu familia, pero al mismo tiempo estar ausente por completo de tu propia historia.

No porque seas irresponsable, sino porque construiste una identidad tan sólida alrededor del rol de “el que está para todos”, que abandonarla se siente como traicionar quién eres.

Por eso te dejo de tarea la pregunta que Ted Lasso nunca se ha respondido en serio: ¿Cuál es tu historia cuando dejas de ser útil para los demás?

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